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Santa Bárbara, Honduras
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El Centro Cultural Hibueras diseñó un proyecto orientado a resolver un problema ingente en las comunidades donde desarrolla sus programas: la carencia o precariedad en la vivienda de las familias pobres.
De inmediato el proyecto inició con éxito, en primer lugar fue bien acogido por las personas más pobres de las comunidades donde tenemos presencia institucional. Las familias dijeron sí a la idea de participar en una iniciativa de autoayuda, a sabiendas que por el momento no contábamos con más recursos que la voluntad de ellos mismos y su capacidad de trabajar en equipol. Ya como resultado de la gestión iinstitucional, se sumó La Primera Dama de Honduras, Xiomara Castro de Zelaya, aportando materiales para 43 viviendas, y la Alcaldesa de Nueva Frontera, Delmi Reyes Corea, donando materiales locales.
Este proyecto se desarrolla con la visión de fortalecer las acciones en el ámbito de la cultura solidaria. Se inició con un proceso de investigación y organización con el apoyo de los beneficiarios/as. Así se formuló una propuesta de proyecto.
El proyecto trata del mejoramiento de viviendas muy precarias, con una módica inversión monetaria y una amplia gama de acciones solidarias comunitarias e institucionales. Se desarrolla en las siguientes comunidades: El Ermitaño, El Oro, San José de Tarros, Piladeros, Pueblo Nuevo y Trascerros que pertenecen al Municipio de Nueva Frontera.
Con el éxito obtenido, en el año 2007 se apuntó al proyecto Caritas Ibiza, que ha aportado materiales para 183 viviendas. Por supuesto, siempre el mayor aportante, por el respaldo institucional, son los fondos provenienetes del apadrinamiento de los niños y niñas, mediante Fundación Comparte de España, que va siempre con nostros compartiendo sueños y esperanzas en favor de los más pequeños.
Esta iniciativa está abierta para recibir aportaciones de entidades o personas particulares que deseen beneficiar a uno o más hogares pobres.


Cada vivienda requiere un total de cuarenta y cinco días de trabajo. Y cada beneficiario/a entrega quince días en la casa de cada beneficiario/a, hasta que queda concluida la casa. Así se van rotando de casa en casa hasta que queda lista para ser habitada.
Para ello se ha hecho un proceso educativo y de acompañamiento a las personas, que por lo general además de pobres son analfabetas, pero que han crecido en la calidad humana; por ejemplo hay familias que han resuelto viejas enemistades en las que había hasta amenazas de muerte, hoy además de casa, han recuperado su amistad y convivencia cercana.
En el proceso se ha logrado establecer acuerdos de trabajo colectivo con los beneficiarios/as llevando así un control por día trabajado, la incorporación de la familia en los grupos de trabajo ha contribuido en el buen funcionamiento del proyecto.
Se destaca la participación de las familias beneficiarias en la ejecución del proyecto, verificado con el control que se lleva por familia en la entrega de materiales y los días trabajados en forma colectiva.