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Santa Bárbara, Honduras
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El Centro Cultural Hibueras es una institución Privada de Desarrollo, sin fines de lucro, cuyo quehacer principal es el acompañamiento educativo en la Promoción de la Paz, la Cultura y el Desarrollo, fundada el 12 de julio del 1989 y reconocida mediante personalidad jurídica número 082-2000; su sede principal está ubicada en la ciudad de Santa Bárbara y su cobertura de beneficiarios se extiende a doce municipios del departamento del mismo nombre.

Que  la  cultura  de la paz  fomente  lazos  de confianza  y  solidaridad  en los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Lograr, a través del acompañamiento cultural, educativo y económico, el desarrollo del coprotagonismo de la mujer en el seno de la familia campesina, la coparticipación de los niños/as, de los jóvenes y los adultos para la generación de oportunidades de mejor calidad de vida.

1- Trabajar la Cultura de Paz a través de los ejes transversales de Equidad, Participación y Libertad.

2. Fortalecer el desarrollo de nexos de solidaridad y las potencialidades individuales y colectivas en las comunidades.

3. Sustentar de forma continua los equipos de trabajo permanentes y voluntarios para el desarrollo  personal  y profesional mediante la promoción educativa.

4. Establecer políticas para el uso y manejo de los recursos que fomenten la independencia, su uso racional y equitativo.

5- Acompañar técnicamente iniciativas innovadoras  micro y pequeño empresariales de la juventud del área rural y suburbana de Santa Bárbara.

6- Fortalecer las potencialidades humanas para que colectivos comunitarios organizados en proyectos innovadores gestionen y ejecuten de manera sostenible su desarrollo  integral.

 

Facilitar los medios de calidad para el aprendizaje, mediante acciones de trabajo social que destaquen el protagonismo de los niños/as y jóvenes que carecen de las mínimas oportunidades para desarrollar sus potencialidades intelectuales, físicas y culturales mas allá de lo ofrecido por la educación formal del país, principalmente con la población que cuenta con muy reducidos recursos materiales y técnicos.

Además es un espacio para que las madres, padres, educadores populares, organizaciones de desarrollo y autoridades fortalezcan el proceso organizativo de la comunidad, afirmando la necesidad de la humanización del oprimido por sus circunstancias de vida, que a nuestro criterio debe partir desde él mismo, volviéndose más crítico y sensible a la problemática local, pues una comunidad con su gente capacitada mejorará su escala de valores, sus habitantes se tornan más solidarios y comprometidos en la solución de sus problemas.

 

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